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日志


6月28日

Midiendo

... sentimientos, distancias a palmos, virtudes y defectos... midiendo, al fin y al cabo.
 
 
 
Medir se ha convertido en una obsesión.
- Quién construye, ha de medir. - Asegura y repite de un tiempo a esta parte.
Lo mide todo;
         el ancho y el largo de su sinrazón,
                               lo que le arrastra la levita;
                                                   la métrica de sus versos,
                                                                  el correr imprudente de los segundos; 1, y 2, y 3, y...
Mira el sol y mide su diámetro, quemándose los ojos.
- Infinito, es infinito Nut.
Y hace lo propio con la distancia que cree separarle de la luna;
- Está tan lejos, que no sé si lograré alcanzarla nunca.
¡Me cago en la puta!
 No le veo buen acomodo estos últimos días. Nerviosea, se enfada, nerviosea de nuevo.
Cuenta los pasos que hay del embarcadero al cobertizo y los vuelve a contar alargando las zancadas.
 - Mira que cosa más absurda, Nut. Si alargas el paso, salen las cuentas.
 
 Impaciente, me impacienta.
 
- Cómo podré medir la rabia?... Y la esperanza, Nut?... Cómo narices podré medir la esperanza?
A estas alturas de la semana, debe de ser lo único que se le resiste por Medir.
 
 
 
 
 
 
6月26日

Deseando

... desaparecer en el más humano de los desiertos, o encontrar una fotografía adecuada que explique lo que se siente...

 

La bahía rebosaba ajetreo.

Familias enteras ocuparon la cala envolviéndolo todo con sonrisas, ruidos y colores.

Bebimos, se cantó, me dejaron tocar el violín sin ser demasiado críticos y compartimos armoniosamente vinos y viandas. Los críos saltaron hogueras y lanzaron estruendosos artilugios pirotécnicos.

La sensación de la noche sin embargo, fue Nut. Todos jugaron con él, disputándose el subirse a su lomo o el dejarse arrastar cogidos de su aleta, por entre las estelas hiladas en la superficie del agua. Los más osados, incluso le hacían elevarse asiéndose a su contorno y participaban de las más vistosas piruetas, para el deleite del resto de los presentes que desde la orilla, aplaudían los ejercicios.

Avanzó la noche entre deseos y esperanzas, entre besos ocultos de las miradas vecinas, entre amores furtivos que se deslizaban juguetones por la íntima foresta y las rocas del espigón.

No faltó nadie a la cita con lo profano.

Ya cuando el alba asomaba la cabeza, Nut y yo alcanzamos el embarcadero.

Antes de despedinos hasta el día siguiente, mientras comentabamos jocosos pasajes de lo vivido, Nut dijo:
- Entonces, mientras le dais vueltas al fuego, pedis un deseo, no?
- Así es. La gente pide parabienes y alberga esperanzas de que se cumplan sus ilusiones. Te has fijado en sus caras, en nuestras caras, todo el mundo estaba radiante y confiado. Me gusta esta noche.
- Yo también puedo pedir un deseo?
- Has girado entorno al fuego -bromeé- Jejeje
- Gracioso.
- No te enfades. Claro que puedes pedirlo. Y además, seguro que se te cumple.
- Seguro?Pues vale. Allá voy. Mi deseo, mi deseo... es el siguiente; quiero que me cuentes cual ha sido el tuyo.
- Cómo? 
Mi semblante mutó por un segundo.
- Ya me has oído? Cuenta, cuenta.- dijo Nut, sin una pizca de inocencia.
- Jo, Nut, me pones en un brete, de verdad. Se supone que estos deseos son privados y han de mantenerse en secreto para que se lleguen a cumplir... Hagamos una cosa.-dije yo convencido de que mis fingidas cucamonas le despistarían- qué te parece si preguntas por mi deseo y yo te digo si has acertado o no?
- Me parece justo.
- Pregunta, dije con miedo.
- VERDAD que lo que le pediste al fuego es que te traiga pronto a ella?
 Y fue ese el preciso instante en el que mis sonrisas se volvieron
llanto.
6月22日

Nocturneando

 
 

Se acerca la noche.

Te acercas, tú también, siquiera en sueños.

Una noche toda llena de perfumes, de murmullos y de música de alas.

Y contra mí, ceñida toda, haces arder sobre la humedad nocturna, miles de luciérnagas suicidas.

Caminas por la senda que cruza el desierto que nos separa,

mientras la luna llena esparce su luz blanca por los cielos

azulosos, infinitos y profundos;

y tu sombra, suave y deseada,

y mi sombra proyectada por los rayos de esa luna descarada,

se juntan en una sola;

larga, cadenciosa y excitada.

 
 El murmullo de las aguas calmas, acompaña los hermosos y aromáticos silencios que esparce la noche, desde un extremo al otro de la bahía. Un cielo de fina piel nos amadriga.

Allí estabamos los dos y el mundo entero.

 

- Es un gozo oirte recitar como recitas, Nut.

- Los versos son tuyos, violinista.

 

Halagador silencio

 

- Se acerca la noche de San Juan, Nut

- Si. Tienes algo especial pensado para la ocasión?

 

Cerró los ojos y, sin llegar a contestarme, selló su boca con una leve y enigmática sonrisa.

6月19日

Desnud(á)ndo-se

... el alma, por ejemplo.
 
 

 

No es que esté extraño, no es eso.

Desde que lo conozco, el violinista es un tipo aparentemente feliz, alegre y con un punto de jovialidad en todo lo que hace y dice. Eso no quita que en su mirar, si uno se fija con el detenimiento y la sagacidad propios de los delfines, se puedan vislumbrar retales de tiempos menos dichosos. Pero jamás ha hecho alusión a ellos, sino es como agria consecuencia de alguna de nuestras absénticas veladas, ni se muestra especialmente doliente por mor de la nostalgia, no.

Pero sin comportarse de forma extraña, como digo, últimamente si es cierto que se le ve deambular por parajes de transparente ausencia, de inequívoca desnudez, de miradas francas sin dobleces. Está sincero, sensible y frágil,... receptivo como el puro cristal.

Ayer me dijo;

- No tengo un año más, Nut, tengo una vida nueva.

Y tan pancho, se marcho desnudo a chapotear en el agua. Eran las cinco de la madrugada y hacía frío, para qué nos vamos a engañar.

 ********

6月16日

Aguardando

... expectantes, la llegada de inminentes acontecimientos.
 
 
Miradle allí a lo lejos.
 
Con un pretexto un tanto baladí, he conseguido que saliese de casa. Una vez solo y ayudado por un par de viejas y encantadoras vecinas que cumplidamente se han ofrecido a echarme una mano, me he dispuesto a dejarlo todo más o menos preparado para mañana.
 
Ha de ser una sorpresa.
 
Bebidas, guirnaldas, música y comida, suficiente comida.
He cursado invitaciones a todos los vecinos de la bahía. El violinista cae bien por estos lares y a buen seguro fallará poca gente; quizás la pequeña de los Barks, que hoy guardaba cama por unas inoportunas fiebres; o el anciano Ehmet, que por una extraña enfermedad que se trajo de África, a las nueve en punto se duerme como un autómata al que lo desconectan. Pero los demás asistirán todos.
 
En un momento de sosiego, mientras mis chisposas ayudantes acababan de decorar la bodega con ramilletes de flores de colores vistosos, he asomado el hocico a ver que hacía el violinista.
 
Al otro lado de la bahía hay una pequeña cala a la que por su orientación le da el sol de la tarde. Según me dijo en una de nuestras nocturnas conversaciones, antes solía ir allí a menudo sin necesitar para ello ninguna excusa; se pertrechaba con un libro, con sus gafas oscuras y el viejo transistor alemán y marchaba hacia allá a dejarse bañar por esos últimos y frescos rayos del sol de la tarde avanzada.
Hoy lo ha vuelto a hacer.
 
Miradle allá a lo lejos, me digo.
 
Viéndole tumbado en la fina arena tan ausente, imaginándose, ¡que sé yo!, desiertos habitados por la mujer soñada, nadie diría que mañana es su cumpleaños.
 
He de ser el primero en felicitarle... qué no se me olvide. 
 
 
6月13日

Siendo

... o volviendo a ser, poesía.
 
 

A oscuras lo acaricio con mi hocico mientras duerme.

A oscuras aleteo entre sus cosas de hombre bueno.

Lo descalzo,

aliso las sábanas y

doblo con mimo de madre

sus pertenencias pobres,

            humildes y

                            escasas.

De uno de los bolsillos de su raído chaqué,

que se deshoja con el tiempo,

caen unas cuartillas que leídas al bies,

contienen 1 deseo,

                              2 confesiones y 

                                                      3 bellos lamentos.

Leo en voz baja

al arrullo de estas aguas,

que a veces nos acunan

y otras tantas nos cantan,…

 Siendo

Infante que descubre las mieles escondidas

 Siendo

Mudo pasajero en el viaje de tu vida

 Siendo

Océano infinito que cabe en quien me mira

***

¡¡¡Shsss, cuidado qué se mueve!!!.

Y sintiéndome delfín

un poco entrometido,

al ver como él despierta,

de latir mi corazón se ha detenido.

Disimulo...

 

- Menudo dolor de cabeza!. Veo que sigues ahí, joven Nut.

- Como siempre.

- He dormido mucho. Tengo los huesos entumecidos... Hablando de otra cosa; sabes que, pronto es mi cumpleaños?.

- Espero que invites a algo, violinista.

- Dalo por hecho... Ahora déjame que me tome un café, a ver si me despierto del todo.

 

6月10日

Bebiendo-nos

... los fantasmas del pasado.
 
 
- Te cuento.
- Me cuentas.
- Hace ya bastante tiempo -tú no serías mas que un cachorro de delfín- tuve yo un amigo un tanto peculiar. No recuerdo ahora su nombre, pero he de decirte que era de esos tipos sensibles y despiertos, de esos que para hacer poesía sólo tienen que mover los labios.
- Existe gente así?.
- No me interrumpas que vas borracho, Nut. Y ponme otro trago.
Pues como te contaba. Resulta que mi amigo se enamoró perdidamente de una hermosa danzarina de cabellos soleados y ojos glaucos y en poco más de de lo que dura la lectura de un par de poemas, le pidió compartir sueños, cama y macarrones. Y ella, digo yo que cautivada por las excelencias de su discurso, accedió, con lo que, en un plis plas, se vieron viviendo juntos en un paraiso de colores chillones en las paredes, de muebles de diseño y de texturas recién estrenadas.
 
A esas alturas de historia, el vino hablaba por si solo y gemia, reía o sollozaba sin solución de continuidad.
El cielo amenazaba tormenta, la brisa se empeñaba en participar de la contienda y la noche era templada y cómplice.
El violinista, al margen de tropezar en una de cada dos sílabas pronunciadas, no parecía especialmente afectado por la historia pero cierto es, que se le notaba en las pupilas el brillo especial del que todo lo sabe.
 
- Y?
- Y, qué?
- Que cómo continúa la historia? Que qué le pasó a tu amigo?
- Pues... No tengo ni idea, hace un montón de tiempo que no lo veo.
 
Hubo un par de segundos de un extraño silencio, de esos que sólo se entienden en clave de alcohol y ambos dos, estallamos en una sonora carcajada, que a buen seguro despertó a los vecinos de la bahía, hizo ladrar algún que otro perro callejero y delató el estado de nuestras etílicas conciencias.
 
 
6月7日

Normalizándo-nos

El violinista vuelve a tocar con el mismo mal tino de siempre. Ha vuelto también a sus ocupaciones más mundanas como recoger la cosecha, saludar a sus vecinos y dedicarme sus sonrisas.

 

Por mi parte, últimamente me ha vuelto a dar por aletear de nuevo y así, me zambullo con vigoroso y renovado entusiasmo y hago piruetas y malabares para solaz de mi amigo.

Todo parece normalizarse.

Anoche, por ejemplo, bebimos al compás de ritmos bandoleónicos que hablaban de añorados amores.

                                      Nostalgias

                                     De escuchar su risa loca

                                     Y sentir junto a mi boca

                                    Como un fuego su respiración

Y volvimos a beber, partiéndonos de risa y haciéndonos los lastimeros...

                                       … si las copas traen consuelo

                                       aquí estoy con mi desvelo

                                       para ahogarlos de una vez…

Todo parece normalizarse.

A pesar de ello, a ningún delfín se le puede escapar percibir cierta melancolía flotando en el ambiente.

De todas formas, el sol brilla... y yo me río.

 

Bendita rutina, bendita rutina,... que diría el poeta enamorado de su pluma.

6月4日

Sesteando

 
 
La tarde se hace eterna en la bahía.
 
Por entre los grandes sollozos de las vespras dominicales -que diría un Verlaine revisitado- dejo que la casi imperceptible corriente de las aguas meza mi modorra.
 
Luce un sol casi de chicharras. Por entre las siembras pían los pájaros envolviendo en cierta dulzor el normal aburrimiento de la tarde y una suave brisa de junio aligera un tanto el lento transcurrir de las ideas.
 
El violinista, echado en el jardín, no acaba de conciliar el sueño. Parece inquieto, eso si, serenamente inquieto, nada de lo que preocuparse.
 
Dos casas más allá suena una lánguida música en el gramófono que me ayuda a rendirme. Cierro los ojos, pero no ha pasado todavía ni un minuto, cuando escucho:
 
- Duermes?
- No, todavía no. 
- Puedo hacerte una pregunta?
- Dispara.
- Conoces aquel bolero que comenzaba diciendo "dicen que la distancia es el olvido..."?
- Si.
- Y?
- Y... qué?
- Que qué te parece, tiene razón la canción?
- Tú estás tonto!.
- Venga, contéstame. Crees que tiene razón, o no?
- Vamos a ver. Cómo seguía la canción?.
- Pues creo que decía; "... pero yo no concibo esa razón"
- Pues ya está. Eso es lo que yo creo. Contento?
- Lo mismo que pienso yo, Nut.
- Y entonces?
- Nada, no hagas caso. Voy a ver si pego una última cabezadita.
 
Y tal cual se despertó, volvió a echarse bajo el roble del jardín. Sonriendo tontamente.