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July 29 Plantando ... la semilla del recuerdo.
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![]() No dormimos mucho los delfines, esa es la verdad.
Anoche, fue anoche, me pareció ver como una tenue luz tintineaba por los alrededores del jardín de la casa de madera. No presté demasiado atención pues en esa propiedad es habitual que entre cualquiera de los vecinos de la bahía y se siente a charlar en la apacible tranquilidad de sus bancos, o que incluso el violinista se desvele y se pasee por el jardín tratando de encontrar el sueño entre las orquídeas.
Amaneció pronto hoy.
El violinista salió tempranito a ocuparse de sus tareas. Todo bien, todo normal.
Yo buceé un poco; me alejé para visitar a un amigo, retocé tras tres o cuatro cabriolas...
Ya entrada la tarde el violinista me llamó con un silbido.
- Bueno que, qué te parece? Estás contento no?
- Que qué me parece el qué?
- Pues narices, qué va a ser, tú regalo!. No lo has visto?
Desde un punto cercano al jardín alcé el morro mirándo hacía a donde me señalaba el violinista y, a unos seis pasos del roble, ví tierra removida y... un esqueje plantado.
- Y eso?.
- Te regalo un árbol, Nut.
- Un árbol?. A mi? - Pregunté emocionado.
- Si no conseguimos terminar el trabajo, al menos que quede algo que te recuerde a mi.
Le miré. Me miró sonriente y sin decir más, dio media vuelta y se subió al tejado.
Una enorme y cálida lágrima resbaló por mi hocico y se perdió en el mar disimulándose.
![]() July 26 Construyendo... un tejado inacabable.
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![]() "para acabar siendo un ángel
hay que lavarse bien,
por dentro y por fuera"
Todo parece límpio de nuevo.
Los niveles del alma vuelven a asentarse, en la ímproba tarea de sobrevivir.
Mecida y zarandeada por turbulencias cósmicas, últimamente la vida en la bahía no ha sido del todo plácida. Decir lo contrario sería mentir... una vez más.
El violinista parece haber tomado conciencia de que el acabado de las obras tiene su ritmo y éste NO puede ser interrumpido así como así, cada vez que el mar se embrabezca o que el viento se enfade. Las tejas requieren asentarse bien, con firmeza, no hay más.
A todo esto, viene luciendo un sol insensible.
Mi amigo comienza a lucir un color carmelita de lo más saludable.
Esta tarde volvió a tocar el violín tan mal como siempre. Ha sido fantástico.
Dos niños vecinos de la bahía, Hulrhá y Sonjia, se acercaron al embarcadero y jugaron con él. El violinista les cantó, les recitó e incluso se dio un chapuzón con ellos.
incansable vuelves cada día
observando, admirando...
me rodeas insaciable por todas direcciones.
Te miro, luz azul, envuelta en oro.
Aquí estás tú; BELLA
como el Sol.
Y cuando el calor remitió, volvió a cojer los clavos y el martillo.
![]() July 23 Vomitando... tras la última de las borracheras juntos.
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![]() La bahía inmersa en una continua y ruidosa fiesta y nosotros de resaca.
El violinista lleva tres días y tres noches bailando -zozobrando, más bien- al tiempo que remoja su penitencia bebiendo compulsivamente el jarabe de la sinrazón.
Y entre trago y trago, me vomita.
- Confieso y me acuso de haber fingido, Nut. He fingido más amor del que en verdad he sentido.
- Ego te absolvo. Y brindo por ello.
- Confieso y me acuso de haber fingido. He fingido más odio del que realmente soy capaz de generar.
- Ego te absolvo otra vez. Brindemos pues por ello.
- Y también confieso -y esto es lo más gordo, Nut- que casi siempre lo he hecho para que nadie, al margen de mi mismo, saliera más dañado de lo necesario.
- Tú estás como una cabra, querido violinista.
- Efectivamente, amigo Nut... y borracho, borracho como una puta cuba.
Entre bilis y boleros transcurrirá la noche y nos recogerá el alba.
Mañana amaneceremos fatigados y al violinista le quedará un día menos en el frustrado intento de terminar de una vez por todas este ineficaz tejado de madera.
![]() NOTA de DELFÍN.- Empapado en sus propios jugos gástricos y con una sonrisa un tanto estúpida esculpida en los labios, me dice através de sus expresivos ojos que hoy hace un año que comenzó a construir su tejado. Por otro lado he de recordar, que justo hoy -curioso dato- también se cumple un año desde que el barco en el que viajaba el que fue mi náufrago se fuera a pique. July 20 Equivoc(á)ndo-se - 5
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Señales, Sentimientos y Sensaciones Se acercó al borde del embarcadero y agitó el candil. Es la señal que utiliza para llamarme las noches que me necesita. Vi la luz y me acerqué al instante. Hacía mucho calor -noche de julio- pero el violinista temblaba al hablarme. - Una vez, hace ya tiempo, le dije a una mujer que la amaba profundamente. Era cierto. Me costó horrores creerme que estaba enamorado de ella, pero cuando me convencí, le declaré abiertamente mi amor, incluso aún a sabiendas de que no la conocía lo suficiente como para atravesar con ella el menor de las desiertos. Sin embargo, me daba igual; sobraban ganas de amar y el ímpetud y la sinceridad con los que sus olas golpeaban los cimientos de esta construcción, hizo que mi lengua, mis ojos y mi voluntad se soltaran y bendijeran su presencia. Después del sí, se oyeron risas y latidos; Le dediqué mis mejores versos y compuse mis más emotivas canciones para ella; Juntos lanzamos al vuelo proyectos por comenzar e incluso nos propusimos terminar este tejado,... no te cuento más. - Y? - Pues que me equivoqué. - No estabas enamorado de ella?. - Profundamente. - Entonces?. No te entiendo... Decir aquello y ponerse pálido como la tierra yerma, fue un todo. Tembló, se agitó, cayó al suelo y de su mano se desprendió la espuma del mar y de sus ojos manó la sal que todo lo arrasa. Me asusté. - Pues... pues yo también me he equivocado alguna que otra vez -dije tratando de salir del atolladero, llamando su atención- Verás. Cuando salí de la Isla, advertí la presencia de una familia de ballenas. Eran mucho más rápidas que yo, pero comprendí que si conseguía seguir su estela, me acabarían llevando a los mares lejanos y cálidos de los que me hablaba en sueños el náufrago. Una noche, agotado, me dormí. Al despertar, somnoliento todavía, confundí su navegar con los surcos dejados por el motor de una embarcación y erré el rumbo. Así llegué a tu lado. Como pudo, maniatado por su propia tortura, el violinista se rehizo un segundo y preguntó; - Entonces Nut, venir aquí fue un error? - Preguntó desconsolado. - Sí - respondí con contundencia - lo que te demuestra querido amigo, que a veces equivocarse es el primer paso para avanzar. Y con esa reparadora sentencia, le acerqué una de mis aletas y él me la estrechó con sus temblorosas manos.
Tan triste y enloquecido, como para comerme mi propio jardín. July 17 Tronando... en plena canícula.
![]() Lluvia pegajosa e inesperada. ruidosa y estival, llena de pirotécnia e incertidumbre. La casa del violinista se alza desde el mismo embarcadero a modo de paraíso flotante. Sus paredes por tanto, dan al mar que me cobija y me alimenta. Anda ausente, manos sujetando su barbilla, mientras observa a través de la ventana como el cielo se resquebraja. Alzo la vista. Todo es de un extraño color gris, partido de vez en cuando por repentinas llamaradas que iluminan su confusión; preñada tanto de verbenas y altares, como de juicios finales en el que sólo hay un condenado.
Desde la distancia, su imagen a través del ventanal es conmovedora. No hace ni pizca de frío.
Las gotas percuten y calan insumisas por las fisuras y las grietas de un tejado por construir. Suena una canción… Siento lo mismo por ti… El mismo sentimiento por ti... Avanzo desde el centro de la bahía. Me acerco a la ventana y pego mi hocico a sus ojos vidriosos. Nos miramos. Le hago una pequeña mueca de complicidad y mi violinista me regala una levísima sonrisa.
El cielo arde en llamas y yo, espero que escampe esta tormenta de verano.
July 14 Perdiéndo-nos... cuando menos lo necesitábamos.
Unos días buscamos cosas, ideas o sentimientos y otros días nos buscamos a nosotros mismos. En eso el violinista es un especialista de narices. Y no hablo de dar vueltas imposibles sobre tu propio eje con el fin de tratar de verte la aleta, como yo suelo hacer, no. Hablo de otras maneras de buscarse. Me cuenta, que a él le sirve cualquier método al uso; llorar, soñar o ver la luna desplomarse reir, fingir o emborracharse... ... o componer canciones que alborotan las conciencias de quienes las escuchan. Todo le vale.
Me suelo buscar entre suavidades y entre desiertos de otros mundos. También me busco entre mis ojos...
Me busco, me busco y en lugar de seguir perdido, siempre acabo encontrándome.
Me busco allí donde no pretendo estar, entre mis tripas, y alli, al fin, me hallo aunque no quiera.
- No te entiendo. Se supone que encontrarse no es malo, violinista. - No estoy tan seguro, querido Nut. Todo depende del lugar en el que acabes topándote contigo mismo, pues si éste no es muy bueno, no valdrá la pena haberse encontrado.
El violinista dice volver a estar perdido y ahora quiere encontrarse en la cotidianidad. Es lo que quiere, realmente lo anhela. Pero según su experiencia, tampoco esta vez confía mucho en poder sorprenderse en ese paraíso de lo cercano y lo sencillo.Y si él lo dice. Es tarde. La bahía duerme.
July 11 Mimetizando-se... quizá, como último recurso para subsistir.
![]() Yo a veces lo intento con las algas, aprovechándome de que la oscuridad del fondo ensombrece el brillo de mi lomo, pero no me resulta nada fácil.
El violinista sin embargo tiene más habilidad para estos menesteres, por algo se leyó siendo aún niño "El Arte de la Guerra".
El violinista se mimetiza con sus propias palabras. Sí, como suena.
Así, cuando por ejemplo escribe "Alba", aparenta ser un amanecer de lo más rutilante y nadie diría que no salen de él despuntando los rayos de todos los soles.
O lo que le pasa cuando escribe la palabra "Sabor", que su boca se deshace en jugos que le nacen del paladar ahogando a los presentes.
O cuando le da por escribir la palabra "Jardín" y te vuelves loco intentando distinguirle entre la hierba.
Pero su mayor logro, el definitivo, lo consigue cuando piensa o escribe la palabra "Amor"; es terminar el rabito de la última de sus letras y por dios que le brotan turgentes pechos, se le dibujan caderas sinuosas y se convierte en ella, tal cual fuera ella,... creedme.
![]() July 08 Suspirando![]()
Los violinistas cuando suspiran, no suspiran como el resto de los mortales, de eso puedo dar fe, yo, que soy un curioso delfín de aguas templadas. El mío -mi violinista, digo- suspira por medio de versos y a través de todos sus poros, exuda gotitas poéticas que acaban perlándole la piel. Coléricas secuelas se agolpan en el seno de quien nutre con su ira el alma andrógina y breve, del sinuoso y frágil, reflejo en un espejo.
Y si no ha suspirado suficiente, bajo la atónita mirada de quien suscribe, continúa suspirando; pechos, gotas blancas en pezones ayer secos viven, brotan y dan de mamar a quien llega. Cosa muy distinta es que yo llegue a saber jamás el motivo de tanto y tan frecuente suspiro. Así que me alejo, y desde la distancia, su recitar se confunde con el leve suspirar de los peces bajo el oleaje…
July 05 Canturreando... melodías para los amigos, por ejemplo.
Búsquedas imposibles al margen, el sereno paso de las horas de sol, volvió en la bahía a ser eso, SERENO.
El violinista no habla mucho pero tampoco enmudece del todo. Ayer por ejemplo me dio un buen rato la tabarra con el violín; destrozó un par de oberturas y ninguneó los allegros. En fin, lo de siempre. - Estás especialmente musical esta tarde. - Le dije. - Me sorprende, como hacía ya un tiempo que no me deleitabas con tu arte... La ironía no debe de ser cosa de violinistas, pues ni se percató de la broma. - Conoces a Juan, verdad? - Qué Juan? - Joder Nut, Juan, el que cumplió años no hace mucho cambiando su apellido... el que vive lejos de la bahía, hacia el interior. - Ah!. Si claro, Juan. He ido varias veces a visitar su casa, preciosa por cierto. Por qué? Le ha pasado algo? - El otro día recibí una carta suya, una curiosa carta en la me pedía que me describiese a través de la música que más me gusta. - De verdad que tenéis unas cosas los humanos... Aunque pensándolo bien puede ser hasta divertido. Venga, hazlo. - No puedo Nut. - Por qué? Será divertido. Hazlo y enviale la respuesta. Ya le estoy viendo la cara, jejeje. - Que no puedo, Nut, de verdad... Yo, yo no sé de música. No conozco en profundidad a ningún músico, no entiendo de estilos o tendencias, no... - Y entonces lo del violín?... No, no me lo digas; Inspiración, verdad? Del rostro de mi amigo brotó un rubor inacabable, un cierto pesar más propio de un niño despechado. - En fin. Para qué estamos los delfines? Vamos a a solucionarlo. - Cómo? - Con mis boleros. Tú me dictas las preguntas y yo respondo con títulos de boleros. Te parece? - ¡Claro!. No se me había ocurrido. Me parece genial, Nut. Empecemos entonces. Me pregunta Juan lo siguiente; * Si soy hombre o mujer? "Solo" * Que me describa. "La duda eterna" * Que qué sienten las personas cerca de mi? "Ansiedad" * Que cómo me siento yo? "Voy a volverme loco" * Que describa mi actual relación con mi novia o pretendiente. "Somos" * Que dónde quisiera estar ahora? "En el Jardín"... (del edén, añado yo) * Que cómo soy respecto al amor? "Frenesí" * Que le diga cómo es mi vida? "Dónde está la vida?" * Que qué pediría si tuviera un solo deseo? "Quiéreme mucho" * Que le escriba una cita o una frase sabia. "Si tú me dices ven..." * Y ahora, me pide que me despida. "Tres palabras"... te quiero Juan. - Cómo nos habrá quedado, violinista? Le gustará a Juan? - Ya se lo preguntaremos, Nut, ya se lo preguntaremos.
Y ahora; Lo, Mariusgirl, Alma (McGuffin), Sandra (ABC), María (Enivru) y Flor del Aire. July 02 Buscando... hasta la locura, lo que uno cree haber perdido.
Nos tiramos horas y horas buscándola. De forma compulsiva, diría yo. El violinista parecía haber perdido el Norte; Subía y bajaba escaleras, revolvía estancias olvidadas y rebuscaba incluso en los lugares en los que la prudencia y la lógica rechazaban su presencia. - Hay que encontrarla!. Por mi parte, yo ayudaba aturdido, respondiendo a sus incongruentes y precipitadas instrucciones, moviéndome de un lado para otro sin demasiado sentido, o sumergiéndome una y otra vez para peinar el fondo de la bahía en un intento baldío de encontrar -no sé qué- entre los restos de algún inesperado naufragio. Él no atendía ni tan siquiera a la fatiga. El sol huyó ofendido y la luna nos descubrió sudorosos, excitados y algo incómodos. - Detente - le rogué - No puedo más. - Continúa Nut, por favor, la necesito. - Pero el qué? - Busca, joder. - No. He dicho que no. Detente o no cuentes conmigo. La dureza de mi voz y la sequedad de mis palabras lo hicieron reaccionar. Se detuvo. Se sentó sobre las traviesas del embarcarcadero y entre jadeos rompió a llorar. - Esto no puede seguir así violinista. Acabará con nosotros, acabará contigo. Lo sabes verdad? - Sí.
Y aquel pervertido silencio que desde ese mismo instante engarzó nuestras miradas, se fue embadurnando de sueños lejanos, de canciones de cuna y de respuestas inconclusas. "de arenas y miradas envuelta está mi duda. Busco " |
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